CANARICULTURA PIZARRO ULTIMA HORA: ULTIMO ARTÍCULO INSERTADO: "LAS POSIBLES CAUSAS DE UNA MALA TEMPORADA DE CRÍA"
  El olvidado e infravalorado ejemplar de 86 puntos
 

EL OLVIDADO E INFRAVALORADO EJEMPLAR DE 86 PUNTOS

Un año más, estamos abordando la recta final de la temporada de concursos y al igual que en años anteriores sigue existiendo cierta inquietud en conseguir ejemplares de Timbrado Español Original de puntuaciones que oscilen entre 90 y 93 puntos que muchas personas buscan incesantemente para incorporar a sus criaderos o para otros motivos, al igual que existe cierta frustración o tristeza cuando los criadores ven sus ejemplares con planillas inferiores a 90 puntos.

Pues bien, es importante recordar que el código de canto en una de sus secciones analiza los giros en puntuación y forma de emisión. Existen diferentes rangos de calidades: deficiente, mediocre, normal, buena, muy buena, superior y destacar. Si en la columna donde pone giros buenos sumamos la puntuación que el código catáloga como un giro bueno, y sumamos dichas puntuaciones en su rango mas inferior, observamos que al final de la suma de todas esas puntuaciones da 86 puntos. Por consiguiente y siguiendo este criterio, en su día se estableció que para un ejemplar de primera categoría la puntuación mínima es de 86 puntos. Primera categoría es sinónimo de buen ejemplar porque así lo establece el código.

También es importante saber que para que un ejemplar consiga 86 puntos se tienen que dar una serie de circunstancias en el momento del enjuiciamiento, buena voz, buena emisión, buen rendimiento y por supuesto emitir las notas con una calidad buena. Un ejemplar no llega a 86 puntos por el mero hecho de abrir el pico y/o cantar mucho en cantidad. También necesita por delante de la cantidad la calidad y la variedad.

La puntuación que en un concurso consigue un ejemplar la otorga el código de canto, y es aplicada por el juez, en funcion de la valoración que el código de canto establece para cada giro. Por eso es fundamental ajustarse al código y unificar criterios entre jueces para entre todos orientar al criador fehacientemente de los ejemplares que dispone y otorgar a cada uno la puntuación real que tiene en el momento exacto del enjuiciamiento ya que un ejemplar en un concurso puede tener 86 puntos y el fin de semana siguiente en otro concurso tener 93 ó 70 debido a que los timbrados no son máquinas sino seres vivos que sienten y tienen días mejores y peores donde su sistema inmunodepresivo puede verse afectado por muchos motivos que afecten al rendimiento. No sirve decir que mis Timbrados han tenido en concursos anteriores 90 puntos y de repente salen con 80, porque eso puede suceder y de hecho sucede.

Tan grave es dar 80 puntos a un ejemplar de 90, cómo dar 93 a un ejemplar de 84 haciéndole creer al criador en calidades que realmente no ha conseguido. En los tiempos que corren quién tiene un ejemplar de 93 puntos (con el código en la mano) tiene un tesoro que debe cuidar como oro en paño.

Al final, lo que hay que mirar y debe predominar en un criadero es el gusto del criador atendiendo a las premisas  anteriormente descritas y mirar en la planilla que virtudes tiene el ejemplar en cuestión ya que en muchas ocasiones un ejemplar a falta de una nota pudiera ser que no llegara a tener una puntuación de primera categoría, sin embargo puede aportar a un criadero cosas buenas. Un ejemplar con la planilla incompleta (a excepción de la campana) rara vez llegará a ser de primera categoría pero si puede ser que tenga las características y las facultades de un ejemplar de primera categoría pero que por motivos en muchas ocasiones dificiles de averiguar, no haya sido capaz de asimilar esa nota que le falta o que posteriormente la desarrolle una vez finalizada la temporada de concursos, cosa que a veces ocurre.

Cuándo elegimos los profesores que van a educar en un criadero no necesariamente deben tener todos los ejemplares 90 - 93 puntos sino ser capaces de juntar un grupo de profesores que se complementen entre ellos. Al igual que cuando eres niño y vas al colegio tienes un profesor para cada asignatura, en la educación de los timbrados ocurre algo parecido. Sí tenemos cuatro profesores de 90 - 93 puntos (reales, con el código en la mano) siéntete un privilegiado. Y cómo lo más habitual es que no lo tengamos, lo que debemos hacer es complementar unos profesores con otros, siempre teniendo en cuenta que todos los profesores cumplan las características básicas que deben tener como son la voz, la emisión, la modulación y la dicción de tal forma que durante los meses de educación los noveles escuchen todas las notas provenientes de todos los profesores que ellos poco a poco irán asimilando en su intelecto, y al finalizar la temporada de muda sobre el mes de septiembre, cada ejemplar sacará el repertorio que su genética, sus facultades y la suerte le hagan tener, de ahí que en un mismo criadero con los mismos profesores y la misma genética salga unos ejemplares buenos y otros no tan buenos ya que las facultades y la genética no es la misma en unos ejemplares que en otros incluso habiendo nacido en el mismo nido. También me gustaría recalcar que de padres de 86 puntos pueden salir hijos de 90 puntos y viceversa.

Yo no comparto que en algunos concursos se establezcan unas puntuaciones mínimas de 89 puntos para conseguir premio, infravalorando a ejemplares de 86, 87 y 88 puntos que también son de primera categoría.

En definitiva me gustaría que todos nos acordemos que el código de canto por el cual se rigen los jueces al enjuiciar, establece que un ejemplar con 86 puntos es un ejemplar de primera categoría y que para llegar a esta puntuación requiere al ejemplar estar dotado de buenas facultades cánoras las cuales le permitirán en un futuro criar y educar a generaciones venideras y qué debemos ser conscientes de que nadie (salvo excepciones entre grandes amigos de afición) va a ceder un ejemplar de entre 90 y 93 puntos ni por todo el oro del mundo, primero por la dificultad que conlleva conseguir sacar un ejemplar con esas puntuaciones y segundo porque un ejemplar con esas puntuaciones se quedará en el criadero del criador en cuestión para seguir trabajando con él.

Ahí plasmo estas palabras y que cada uno saque sus propias conclusiones.

Un saludo para todos.

  

 


 
   
 
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