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  California, tan lejos y a la vez tan cerca
 

CALIFORNIA, TAN LEJOS Y A LA VEZ TAN CERCA 

Todas las personas debemos ser conscientes de que en la vida cuando suceden las cosas siempre suelen ser por algo y que el tren de la vida solo pasa una vez. Podrían parecer tópicos pero que muchas veces son realidades.

Tras mi grata experiencia en Grecia en el año 2016, el año 2017 me iba a deparar otra tan bonita y apasionante como la anterior, viajar a California. Por supuesto hubiese sido un error rechazar dicha invitación para mi experiencia como juez y para el próspero futuro que le espera a este Club.

A principios del año 2017, Jesús Reynoso presidente del Club Timbradistas Unidos de California (en adelante T.U.C.) contactó conmigo para invitarme a participar en calidad de juez en el concurso anual que dicho club iba a realizar. Tras realizar las gestiones oportunas con el Colegio de Jueces de la Federación Española del Canario de Canto  (F.E.C.C.) y conseguir los permisos en el trabajo, acepté muy gustosamente la invitación a sabiendas del largo recorrido que me esperaba desde Madrid a San Francisco puesto que no existía vuelo directo entre ambas ciudades y estaba obligado a realizar escala lo cual iba a alargar aun más el viaje que ya de por si era largo.

Pero permítanme que haga un pequeño inciso en la narración de mi viaje a tierras Californianas y les hable del T.U.C. porque la causa merece la pena.

El T.U.C. nace en Salida (California) en febrero del año 2015 de manos de un grupo de criadores con las ideas muy claras de lo que supone embarcarse en el arduo pero a la vez maravilloso mundo del Timbrado Español. Tras celebrar una bodeguilla a la cual fue invitado el juez Alberto Berrios, José Oropeza, Miguel A. Piña, Martín Carrillo Rubén Meléndez y Jesús Reynoso deciden fundar el T.U.C. al cual posteriormente se unirían criadores relevantes como Alejandro Ochoa, Leonel Rodríguez, Bernardo González, Benjamín Saldaña, ó Ángel Brunet entre otros. A día de hoy el T.U.C. está en plena expansión y promueve el Timbrado Español Original por los Estados Unidos con unos objetivos muy claros sobre los que destacan la mejora año tras año de la pureza de la raza y difundir la afición de una manera respetuosa y familiar.


Tras dos concursos celebrados en años anteriores en la casa de Jesús Reynoso y enjuiciados por el Señor Alberto Berrios, el T.U.C. en el año 2017 decide realizar algunas variaciones con lo hecho en años anteriores y decide  realizar el concurso en un hotel y traer un juez de España y yo tuve la suerte de ser el elegido.

Tras numerosas conversaciones con Jesús desde principios del año 2017 hasta la celebración del concurso en Diciembre del mismo año, pude comprobar la importancia que para Jesús y el resto de los miembros del Club suponía la celebración del mismo así como la importancia que para ellos tenía el saber la puntuación de sus ejemplares y el porqué de esa puntuación.

El tiempo pasó rápido y casi sin darnos cuenta llegó la hora de emprender el viaje hacia el otro lado del mundo. Tras más de 20 horas de viaje entre vuelos, escalas, controles de pasaporte y extranjería salí por la puerta de salida del Aeropuerto Internacional de San Francisco. Allí me estaban esperando Jesús Reynoso y Benjamín Saldaña que también acudía al concurso desde el Estado de Texas y cuya llegada coincidió con la mía.


Hablamos del miércoles 6 de diciembre del 2017. La tarde de mi llegada la pasamos en San Francisco visitando la zona del embarcadero, Pier 39 y algunos lugares turísticos de la ciudad. Al día siguiente fuimos a visitar la cárcel de Alcatraz y el Golden Gate y por la tarde nos fuimos a la Localidad de Salida con vistas a preparar las cosas para el concurso del Sábado.



El concurso se celebró en la Localidad de Salinas, una localidad a media hora en coche de la Bahía de Monterey. El viernes por la mañana salimos desde Salida hacia Salinas. Tras algo más de 2 horas de viaje llegamos al hotel donde nos íbamos a alojar y celebrar el concurso. El lugar del enjuiciamiento, la sala de convenciones del hotel, reunía todas las características que debía reunir, buena iluminación, buena temperatura, comodidad, amplitud y buena acústica.


Mientras los concursantes inscribían sus ejemplares para el concurso, Leonel nos llevó a Benjamín y a mí a visitar Monterey y la Bahía con sus bonitas vistas al Océano Pacífico.


Cuando la recepción de ejemplares había finalizado, regresamos a cenar y a descansar para abordar con energía el duro día de enjuiciamiento que nos esperaba al día siguiente. El concurso comenzó a las 8 horas del sábado 9 de diciembre y finalizó en torno a las 19 horas, se celebró a puerta abierta para todo aquel que quiso presenciar el canto de los Timbrados. Al finalizar el enjuiciamiento de cada lote, daba una explicación de los ejemplares enjuiciados que muy atenta y respetuosamente escuchaban los asistentes. Al finalizar todo el concurso, se abrió una ronda de preguntas donde cada criador pudo preguntarme lo que quiso y que yo intenté responder de la mejor manera posible.


Una vez resueltas todas las preguntas y dudas, el presidente dio paso a la entrega de trofeos donde Martín Carrillo y Alejandro Ochoa fueron los ganadores de los trofeos aunque en mi opinión todos salimos ganando lo más importante, la amistad de los allí presentes.


Tras la entrega de premios y una copiosa cena, tuvimos un rato de risas y buen ambiente con lo que dio fin el tan esperado concurso del T.U.C. del año 2017.

El domingo por la mañana regresamos hacia Salida y por la tarde en casa de Jesús Reynoso, Jesús, Miguel A. Piña, Benjamín Saldaña, Martín Carrillo y yo celebramos una bodeguilla con las planillas en la mano donde escuchamos de nuevo algunos de los lotes enjuiciados el día anterior y comentamos de nuevo diversos aspectos de su canto.

Tras la bodeguilla,  Benjamín y yo fuimos a visitar el criadero de Martín Carrillo y pasamos allí un agradable rato.




Y con esto finalizó mi viaje a California, al día siguiente, lunes, Jesús Reynoso me llevó hacia el aeropuerto Internacional de San Francisco donde inicié mi viaje de vuelta. Triste por los grandes amigos que dejaba allí pero contento por regresar a mi casa con la sensación de haber realizado un buen trabajo y haber ayudado a que los criadores del T.U.C. puedan seguir realizando el encomiable trabajo que realizan con el Timbrado Español Original y muy agradecido por el trato recibido por todos y cada uno de las personas con las que pude convivir durante mi estancia allí.

Muchas gracias a todos, fue un placer viajar a California y ya sabéis donde me tenéis para lo que necesitéis.

 


 
   
 
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